Enfermería en el paciente de la tercera
Por Dr. Hugo Vivante
"La felicidad suprime la vejez" Franz Kafka
Durante el imperio romano el límite de la vida
oscilaba alrededor de los 23 años; en el siglo XIX una mujer de 30
años se hallaba en los umbrales de la vejez y a comienzos del siglo
XX el promedio de vida no pasaba de los 47 años.
Sin embargo, durante los últimos años esa cifra ha ido en
aumento progresivo y notable: hacia 1930 la expectativa media para los varones
sobrepasaba los 60 años, en 1940 los 63 y en 1970 los 70. En nuestros
días la esperanza de vida media ha llegado a los 81 años en
la mujer y 75 años en el varón.
En el enfermo crónico o con alteraciones generadas en el transcurso
de los años, sin duda que el énfasis en los cuidados de enfermería
es crucial.
Los datos que requiere la enfermera para lograr el conocimiento de la persona
deben ir mas allá del aspecto biomédico. Debe incluir la valoración
de los trastornos funcionales y el conocimiento de las necesidades psicológicas
del paciente atendido. La atención de enfermería debe estar
orientada a la persona, que está formada por cuerpo, mente y espíritu
como una unidad funcional integrada.
En el sujeto enfermo se incorporan una serie de variables que significan
adaptación a las necesidades diarias, tal como las realizaron hasta
ese momento. Es por ello que la atención y relación de la
enfermera con el paciente cobran tanta importancia.
Se debe tener siempre presente que asumir el rol de paciente es transformarse
en un ser que corre el riesgo de perder su identidad, con la posible disminución
de su autoestima.
Relaciones interpersonales
La enfermera debe establecer una relación de ayuda como primera
medida de intervención; el propósito de la enfermería
se alcanza mediante el establecimiento de una relación a través
de interacciones de humano a humano; la que se origina desde el momento
del encuentro inicial con la identificación, desarrollo de sentimientos
de aceptación, solidaridad y afinidad.
La relación de reciprocidad entre la enfermera y el paciente es
tal que lo que uno hace o dice afecta al otro y viceversa. Por estos motivos
es que en el saludo inicial puede ponerse en juego toda la relación.
Si de atención de salud se trata, deben considerarse ciertas variables
que justifican una atención personalizada que satisfagan las necesidades
del grupo en el que está inserto el paciente.
La presión social con el culto a la productividad,
agilidad y competencia,conlleva a una desvalorización y descalificación
del anciano con repercusiones graves para su yo; lo que aumenta la susceptibilidad
al riesgo de enfermar.
El aspecto afectivo se ve comprometido por el sinnúmero
de pérdidas asociadas a esta edad: (sensación de soledad);
duelos, alejamientos de los seres queridos, jubilación, pérdida
de status, de roles, desconocimiento social y otros; hacen necesario su
identificación y trato diferenciado.
Por lo tanto se debe recordar que las enfermedades crónicas
contribuyen a que los ancianos desarrollen reacciones psicológicas
negativas, disminuyendo la interacción social. Las múltiples
pérdidas (roles, status, etc) aceleran el quiebre de la salud mental
y los dejan en mayor riesgo.
Bienestar
Es oportuno destacar algunas formas para promover la salud mental en estos
pacientes, como por ejemplo:
Escuchar, hablar y compartir sentimientos. Asegurarles su privacidad. Tratarlo con respeto,
no como un niño pequeño que no puede pensar por sí
mismo. Motivarlo a ejercitarse
y moverse. Tratar de mantener
abiertos canales de comunicación. No crear falsas expectativas
de tratamiento.
Establezca
una relación de confianza
Cree un ambiente de privacidad Identifíquese con claridad Explique los objetivos del encuentro Dispénsele el tiempo necesario a la entrevista
Cómo
formular las preguntas
Identifique el problema o situación para saber preguntar Utilice términos claros y de fácil comprensión Evite preguntas delicadas o íntimas para iniciar una
entrevista Postergue preguntas que causen alguna molestia Puede utilizar un cuestionario para evitar omisiones
Cómo
escuchar
Sea oyente activo Permita al paciente terminar las frases Dé tiempo para que comience a responder Concentre la atención en lo que escucha Converse de forma sintética y clara
Valoración o examen
físico
Realice un examen completo y sistemático Registre sus observaciones, no confíe en su memoria Escriba la información recabada de manera ordenada
Los ancianos presentan problemas que a menudo son causados
por la edad, como manifestación de alguna alteración orgánica.
Las formas de presentación y los problemas más comunes en
los ancianos pueden ser:
Alteración intelectual. Inmovilidad. Inestabilidad. Incontinencia. Insomnio. Disminución de la libido. Alteración visual y auditiva. Aislamiento. Depresión. Mala nutrición. Falla inmunitaria.
Hay que estar atentos a estos cambios que los transforman
en dependientes; porque es mas fácil y rápido hacerles las
cosas, que estimularlos y entrenarlos para que las realicen por sí
mismos.
En los ancianos el proceso de escuchar e interrogar presenta ciertas dificultades:
puede ser tedioso, por lo que muchas veces se hace mal.
Además, en múltiples oportunidades no refieren sus problemas
por considerar que son propios de la vejez, por ignorancia, o porque sienten
que el profesional que los atiende está apurado.
Cuidado de la piel
Debido a la importancia que tiene este órgano, el más extenso
del cuerpo, por ser el más expuesto a lesiones y en el que la intervención
de la enfermera es más frecuente, es que lo trataremos en un párrafo
aparte.
El organismo se deteriora gradualmente, pero es en la piel donde mejor
se evidencia el paso de los años. Al envejecimiento biológico,
universal e inevitable, se suma el fotoenvejecimiento producto de la exposición
crónica al sol.
Lo que se suele ver en el anciano con mayor frecuencia son las siguientes
lesiones:
Prurito.
Eritema (enrojecimiento) debido al tratamiento por corticoides
por vía general. Lesiones nodulares Lesiones ampollares Tumores de piel
Por las características propias de la edad, los baños deben
ser cortos, con agua y jabón neutro. Los baños con jabonado
vigoroso y posterior fricción con colonia deben evitarse por acentuar
la descamación ya presente en la mayoría de estos pacientes.
Por ello se recomienda lubricación frecuente y constante, exámen
periódico de la piel para detectar lesiones patológicas.
Guía para el examen físico
Se debe observar cómo camina y se sienta el paciente y si a lo
largo del tiempo se van produciendo cambios.
Es fundamental no confundir los cambios producidos por enfermedades, con
los esperables producto del proceso propio de la edad.
Hallazgos físicos / Significado probable
Tensión arterial elevada
Riesgo de trastorno cardiovascular
Cambios en la tensión
arterial al pararse
Producto de la edad Producto de la medicación Post alimentación Deshidratación
Pulso irregular
Suele ser común a edad avanzada Precuación si hay cambios bruscos
Respiración rápida
Siempre anotar la frecuencia respiratoria para poder evaluar
futuras situaciones
Cambio de peso
Edemas Ascitis Requiere evaluación exhaustiva una pérdida
de peso de más del 10% en un lapso de tres meses
Mala higiene
Depresión Alteración funcional
Lentitud para pensar y/o hablar
Producto normal del envejecimiento Parkinson Depresión
Ulceraciones
En las extremidades, por alteraciones vasculares o neurológicas En decúbito, por inmovilidad, mal cuidado