Podemos definir la internación domiciliaria como
el conjunto de acciones organizadas para la atención de pacientes
con distintas patologías, llevadas a cabo por un conjunto de profesionales
de la salud, y centralizadas por una coordinación única;
bajo protocolos definidos de prestación y con registros unificados
de asistencia, administrados en el domicilio del paciente.
Esa infraestructura es necesaria para dar a los pacientes y a sus familiares
la seguridad de estar en el confort de su hogar, que no se contrapone
con estar atendido por una organización médica que cuente
con todos los recursos necesarios para resolver los problemas que un delicado
estado de salud pueda plantear.
Cuando el paciente es un niño, el servicio requiere una mirada
particular, por varias razones: entre ellas la carga de angustia que los
padres sufren al tener un hijo enfermo. Esto requiere un manejo particular
de la situación. Todos los profesionales involucrados en el cuidado
deben estar especialmente capacitados para la tarea a realizar. Si siempre
en la internación domiciliaria, el entrenamiento a los familiares
es uno de los temas cruciales, en los cuidados pediátricos cobra
una relevancia mayúscula. Sólo con su participación
activa se pueden conseguir buenos resultados.
La internación domiciliaria tiene una serie de ventajas para el
paciente y su familia que son mas fuertes en el caso de los pacientes
pediátricos, ya que la hospitalización, con la consiguiente
separación del núcleo familiar, genera en los niños
problemas y un nivel de sufrimiento que es necesario considerar a la hora
de tomar decisiones.
Teniendo estas particularidades en mente, es que hemos implementado un
Programa de Cuidados Domiciliarios Progresivos Pediátricos.
Esto supone un modelo de atención que cubre las acciones necesarias
en el nivel de complejidad más adecuado para cada situación:
Cuidados mínimos:
luminoterapia, controles y curaciones postquirúrgicos, kinesioterapia
respiratoria. Cuidados intermedios:
infusiones endovenosas, insuficiencia respiratoria, quimioterapias. Cuidados intensivos:
para aquellos casos de alta complejidad, en la que la opción domiciliaria
sea preferible: pacientes con trastornos respiratorios severos, con requerimientos
especiales de alimentación (enteral y parenteral), patologías
con graves secuelas neurológicas.
Respecto del tratamiento de patologías a través de la internación
domiciliaria, conviene destacar diferentes aspectos:
1- Diferenciar la edad del paciente pediátrico:
A.- Patologías neonatales: apneas, crecimiento
de prematuros (ganancia de peso), seguimiento de patologías respiratorias(distrés,
displasia broncopulmonar), post quirúrgicos (atresias, estenosis
de píloro), trastornos metabólicos.
2- Constituir el equipo multidisciplinario
con médicos especialistas, enfermeras, kinesiólogos e interconsultores
especializados en atención infantil: neumonólogos, cardiólogos,
endoscopistas, neurólogos, etc.
3- Disponer de equipamiento y tecnología adecuada para el
tratamiento de enfermedades en niños (saturómetros, equipos
de oxígeno, bombas de infusión enteral y parenteral, etc).
4- Disponibilidad y disposición de los integrantes del equipo
para poder atender las necesidades del niño, y contener la ansiedad
y la angustia de los padres.
5- Capacitación permanente de todo el equipo de pediatría,
con reuniones periódicas para evaluar diferentes aspectos del tratamiento
del niño e incorporar nuevos conocimientos.
6- Entrenamiento constante para el manejo de todo el instrumental
que requiera la internación domiciliaria.
7- Apoyo operativo las 24 horas del día, para resolver on
line problemas de orden técnico - administrativo.
8- Informar a los padres respecto de la enfermedad que padece su
hijo, y de los cuidados que se pueden brindar, de manera clara y precisa,
oral y cuando sea necesario en forma escrita.